domingo, 11 de abril de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
martes, 9 de febrero de 2010
Olor a rosas invisibles
Cuando entré a aquel espacio en el que me dejaste en la mañana no podía, ni debía saber lo que el destino me deparaba, iba con una sola idea en la cabeza, y un olor a rosas invisibles me transportaba hasta su ubicación.Aunque reconozco haber tenido que preguntarle a la dependienta por el lugar más cercano o próximo para su hallazgo, la atracción que sentía hacía aquello era enfermiza, pero nunca me imaginé llegar y encontrarlo allí, solo y esperándome.
Tan pronto lo vi me abalancé sobre él como si estuviera en una competencia o como si hubiera alguien mas buscándolo y tan pronto lo tomé en mis manos procedí a sacarlo de ese azulado y hermoso cuarto donde estaba. Su tamaño me dejó impresionado, no lo imaginé así, es más ni por mi mente establecí ninguna relación, era así como él es.
No se aún como continuar, pues estoy aún obnubilado por el regalo que me llegó. Salir de allí y tomar el Circular que va para el centro de la ciudad fue la disculpa perfecta para sentarme y desconectarme del mundo e incluso de los ajustados jeans que recorrían el corredor del bus, esta razón, tan fundamental, tampoco fue obstáculo. Procedí a hacer una lenta y concentrada lectura de él, miré cada uno de sus detalles, su color y me di a la tarea de abrirlo.
Con la voracidad de una piraña las hojas fueron cayendo y apareciendo los recuerdos especialmente el de El Automático, café en el que en mis años mozos solía ir a escuchar a los doctos, a quienes fuera de goterearles el aguardiente y el tinto, les gorreaba inteligencia, cuando ellos lo permitían.
La sensación con el paso de los años cuando volví a El Automático, fue similar a la que sintió el narrador de la historia, un lugar distinto, y de un solo brochazo borrado de la historia, ese paralelo con el Sussy es la historia de Eloísa y Luicé, y aquí comienza mi periplo emocional, nunca he ido a Egipto y menos a Luxor, ni me he encontrado con una chilena ni mucho menos he tenido un encuentro sexual de varios meses, aunque no niegue que lo he deseado, sobre todo lo del sexo, no importa que no sea chilena.
Pero sí he sentido ganas de encontrarme con gente que hace años no veo y que en su momento las cosas no fueron posibles, mujeres que se fueron de la vida sin dárseles nada, y abandonadas a su suerte en una jauría de lobos.
El encuentro en la Florida es de una sutileza que la prosa de la Restrepo se engrandece y permite mirar con admiración y con respeto la pluma de esta mujer. Esas mismas reflexiones que hace Luicé al verla en el aeropuerto me las he hecho miles de veces, cuando pongo una cita o me encuentro con alguien, termino diciendo: nadie como mi flaca.
Al cruzar por el barrio Prado con destino a la Universidad de Antioquia cierro la última página del libro y una gran sonrisa se manifiesta en mi rostro, como decías existen lugares para los libros y éste era un libro para leer en un bus. Ahora esperaré a que aparezca un amor que pude haber conocido en uno de mis viajes al exterior y aún no se ha manifestado.
Café El Automático Bogotá
Sobre El Automático
El Automático Nostalgia con aroma de café (y aguardiente)
Por Pedro Restrepo Peláez
En el sitio donde antes funcionó un restaurante — establecido por inmigrantes europeos y basado en el en ese entonces novedoso sistema de auto-servicio o automático— apareció el café que llevaba este nombre. Durante varios años estuvo en un local situado en la avenida Jiménez (entre carreras Quinta y Séptima) y su propietario era el paisa Fernando Jaramillo.
Más tarde pasó a manos de Enrique Sánchez, también antioqueño, quien trasladó —café y clientela— a uno de los locales del pasaje que comunica el parque Santander con la carrera Quinta.
Varios son los cafés bogotanos que tuvieron nombradía por el carácter y el oficio de sus visitantes.
Los hubo de intelectuales, de políticos, de ganaderos.
Y de estudiantes que repasaban allí sus tareas amparados en la compra de un tinto.
O en su donjuanismo con alguna apetitosa mesera.
El Windsor, el París, el Pasaje, son recordados por quienes asistieron (en corto tiempo) a la transformación de una Bogotá aldeana en una monstruosa urbe.
Así como los cafés eran en el siglo pasado el centro social de la clase media y el club de la clase alta, las chicherías cumplían el requisito de congregar la bohemia proletaria.
Y no era extraño que en dichos antros se colara algún político en trance de candidato al Congreso o el poeta de frondosa melena.
Como para que la oratoria y la poesía se dieran la mano.
El Automático llenaba un vacío o, mejor, cumplía con el propósito de congregar una diversa clientela, en la cual literatos y poetas podían acompañar su ego con el aguardiente del Estado o con una cerveza de nombre germánico.
Y al crítico de compleja teoría estética con el coro de pseudointelectuales comúnmente llamados lagartos.
El Automático tuvo su auge en la época en que ciertas personas de renombre lo frecuentaban. Allí se dieron cita periodistas como Juan Lozano y Lozano, Alberto Galindo, Rubayata, Villar Borda. Y pintores como Ignacio Gómez Jaramillo y Marco Ospina. Los caricaturistas Pepón y Hernán Merino y el escultor Mardoqueo Montaña.
El Automático tuvo su auge en la época en que ciertas personas de renombre lo frecuentaban. Allí se dieron cita periodistas como Juan Lozano y Lozano, Alberto Galindo, Rubayata, Villar Borda. Y pintores como Ignacio Gómez Jaramillo y Marco Ospina. Los caricaturistas Pepón y Hernán Merino y el escultor Mardoqueo Montaña.
Y no pocos fabricantes de versos a quienes se les debía tolerar su inspiración cuando les daba por recitar el último soneto a la amada inmortal, y que el poeta Luis Vidales solía escuchar con desdé de comunista ortodoxo.
Los más asiduos asistentes al Automático eran el maestro León de Greiff y el locutor de radio, Hernando Téllez Blanco. Tanto que una mesera afirmaba que ellos dormían fuera, pero vivían en el café. Otro asiduo concurrente era el Chapetón, Manolo Pendás, delante del cual estaba prohibido hablar (bien o mal) de España, so pena de recibir un violento chaparrón de procacidades y denuestos. A su lado, Elías Hoyos afirmaba su tesis de que La Patria de Manizales era el mejor periódico del país. Y quizás del Continente. Es obvio que la figura más visible de la tertulia era el maestro León de Greiff, respetado y admirado por todos, y de quien Enrique —el propietario— decía, comentando su desaliño en el atuendo: “El Maestro siempre acompaña su desayuno con dos huevos: uno para comérselo, y el otro para untárselo en la corbata.”
Coincidiendo con el traslado del Automático a su local de la calle Dieciocho —unos pasos arriba de la carrera Séptima— no pocos contertulios desaparecieron, por cambio de residencia o por muerte. Y porque Enrique— el dueño y contertulio— fue asesinado de manera atroz y misteriosa en su apartamento de la avenida Diecinueve.
De todas maneras, del Automático nos quedan no pocas anécdotas, a las cuales contribuyó también el espíritu retozón del popayanejo López Narváez, alias el Toronjo. De tan insólita clientela cabe destacar ciertos asiduos asistentes que recordamos no por su nombre de pila, sino por sus apodos: Periscopio, Carepuño, Torosentao, Cachifo, el Churrusco.
El Automático nos legó así su picaresca historia. La de una tertulia en la cual escépticos intelectuales recibían cálidos elogios de sus aduladores, y hasta de emboladores y vendedores de lotería. Este tipo de café tiende a desaparecer para convertirse en cafetería. O en bar, en el que se comenta, frente a un whisky, el último escándalo de la cantante pop de moda y el salario, en millones de dólares, de quienes en un estadio, con sus extremidades inferiores, salvan el honor de la Patria.
viernes, 29 de enero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Hustler Club

Cuando nació en un perdido pueblito de Kentucky, en Salyersville, nadie se imaginaba lo que llegaría a hacer, tenía un padre alcohólico, razón por la cual la madre se separó de él y se mudaron a Indiana. El paso por la Armada y la Marina aumentaron los deseos por lograr liberar las cargas reprimidas a los miembros de esas instituciones y de la sociedad en general, y por ello se dedicó a crear clubes nocturnos, para que en ellos los sementales descargaran todas las pasiones contenidas y no contento con ello crea, en los setentas la revista Hustler, que tanto líos le traerían.
Según él mismo, la primera experiencia sexual que tuvo fue con una gallina después de que escuchara de los chicos mayores que una relación sexual con una gallina producía una sensación parecida al sexo con las mujeres. Tuvo la relación sexual con la gallina y la mató después, para evitar cualquier sospecha.
En cinco matrimonios, tiene cinco hijos, también sabemos que Althea la cuarta esposa murió de Sida, y que estuvo convertido a la religión evangélica, y no obstante eso, siguió publicando la revista. Lo acusaron de obscenidad y estando en el juicio sufrió un atentado que lo dejó paralítico de la cintura para abajo, todo por haber publicado unas fotos de una pareja desnuda, él negro y ella blanca.
Según él mismo, la primera experiencia sexual que tuvo fue con una gallina después de que escuchara de los chicos mayores que una relación sexual con una gallina producía una sensación parecida al sexo con las mujeres. Tuvo la relación sexual con la gallina y la mató después, para evitar cualquier sospecha.
En cinco matrimonios, tiene cinco hijos, también sabemos que Althea la cuarta esposa murió de Sida, y que estuvo convertido a la religión evangélica, y no obstante eso, siguió publicando la revista. Lo acusaron de obscenidad y estando en el juicio sufrió un atentado que lo dejó paralítico de la cintura para abajo, todo por haber publicado unas fotos de una pareja desnuda, él negro y ella blanca.
La parálisis lo volvió adicto a los calmantes, después de esto dejó la cristiandad y se fue para Los Ángeles.
Desheredó a su hija mayor Tonya Flynt-Vega después de que se convirtíera al cristianismo y se hicíera una activista anti-pornografía. Y ésta en su libro Hustled, asegura que abusó de ella sexualmente cuando era una niña. Él ha negado los cargos.
Se ha visto envuelto en muchas batallas legales relacionadas con la pornografía y especialmente la libertad de expresión, atacando la excepción de la primera enmienda de Miller vs. California (1973).
Por estas y otras tantas e interesantes historias cuando estaba en Manhattan, fui a buscar ese elegante sitio para caballeros, Hustler Club, quería conocer al hombre que tanto ha dado que hablar y de paso tener una mirada cercana de esas bellezas que publica en fotografías, pero los cien dólares que llevaba para gastar se quedaron en el bolsillo, porque el sitio ese día, estaba cerrado.
Desheredó a su hija mayor Tonya Flynt-Vega después de que se convirtíera al cristianismo y se hicíera una activista anti-pornografía. Y ésta en su libro Hustled, asegura que abusó de ella sexualmente cuando era una niña. Él ha negado los cargos.
Se ha visto envuelto en muchas batallas legales relacionadas con la pornografía y especialmente la libertad de expresión, atacando la excepción de la primera enmienda de Miller vs. California (1973).
Por estas y otras tantas e interesantes historias cuando estaba en Manhattan, fui a buscar ese elegante sitio para caballeros, Hustler Club, quería conocer al hombre que tanto ha dado que hablar y de paso tener una mirada cercana de esas bellezas que publica en fotografías, pero los cien dólares que llevaba para gastar se quedaron en el bolsillo, porque el sitio ese día, estaba cerrado.
lunes, 25 de enero de 2010
La ciudad de Pachacútec
El frío eriza la piel, las manos ya no palpan la sábana y el peso de las cobijas cae sobre el cuerpo y hace una presión tan fuerte que levantarse al otro día es una proeza, tratando de quitar las toneladas de lana virgen, aunque esto a nadie le puede constar.Para el más grande estadista del Tahuantinsuyo, debió haber sido algo similar y mas cuando se llegó a la victoria sobre los Chancas y comenzó la construcción de la ciudad.

Por sus empedradas escaleras y callejuelas deambulaban llamas y guanacos y su clima y su suelo son ricos y fértiles, por ser su origen y función religiosa y militar, la Ciudad está cercada por una gran muralla de 6 m de altura y 1.8 m de ancho y puede ser dividido en dos grandes partes: el sector urbano y el sector agrícola. Cada uno tiene a su vez dos sub-sectores -el occidental y el oriental- que se definen de acuerdo a su ubicación en la topografía.El sector agrícola está dividido en alto y bajo. El alto presenta cinco recintos, la apacheta (piedra que marca un lugar sagrado), y más de cuarenta andenes. El bajo, a su vez, tiene siete recintos, cuatro canchones y aproximadamente 80 andenes. La numerosa sucesión de logradas terrazas agrícolas, conectadas algunas por escaleras de piedras empotradas en los mismos muros de contención de las terrazas a manera de peldaños y, otras, por escalinatas de múltiples gradas de piedra dispuestas a manera de corredores. El diseño de las terrazas o andenes está en perfecta armonía con las montañas que rodean el lugar, lo que da impresión de que las laderas hubieran sido esculpidas para armonizar con la naturaleza.

Los recintos están organizados en forma de "barrios", cada uno con funciones específicas de acuerdo a sus características formales.Un sector esta destinado para depósitos de las cosechas del maíz o de la coca que se produce en las terrazas agrícolas. Otro sector tiene cantidades de morteros de molienda, para la fabricación de la chicha (cerveza de maíz), utilizada para las festividades religiosas.
Un tercer sector está conformado por las viviendas de las personas que habitaban en el lugar con el fin de realizar actividades productivas especializadas, o cultos religiosos, o la administración de la producción agrícola.
Algunos recintos sobresalen por el precioso y fino acabado de sus muros, comparables con las exquisitas construcciones existentes en la Gran Ciudad, como los edificios conocidos como el Coricancha o el Acllahuasi, los más importantes edificios de la ciudad.
Los recintos son el marco de la gran plaza pública en el centro del sector urbano, así como de dos plazas menores. Existen también edificios de función ceremonial, que completan el sector urbano, destacando el Templo de las Tres Ventanas y el Intihuatana , piedra esculpida específicamente para realizar observaciones astronómicas. También se encuentra un complejo sistema ritual de baños y fuentes de agua.

La armonía integral de la Ciudad, que contiene una serie de espacios y paisajes de carácter sagrado. La Ciudad es una construcción planificada con sumo cuidado, diseñada minuciosamente para compenetrarse con el entorno natural. Es el resultado de un conjunto de experiencias únicas, donde la obra del hombre se confunde y se integra exitosamente con la naturaleza. La irregular topografía se transformó en terrazas con fines agrícolas y urbanos.Por eso fijó en Tampu el asentamiento predilecto de la nueva nobleza imperial, engalanando el valle con varias de las más fastuosas ciudades del Tahuantinsuyo, la elección del sitio para levantar la ciudad debió ser hecha con sumo cuidado, pues era el lugar perfecto para levantar un centro ceremonial.
Se ubicada en la cadena de montañas de carácter sagrado más importante, que comienza en el Salcantay (el apu, espíritu mayor) y termina en el Huayna Picchu. Era un lugar privilegiado para observar el movimiento de las estrellas y del sol, ambas divinidades para sus moradores.
El valle es la entrada a la selva, el Antisuyo, la amazonía, la tierra de los Chunchos. El río que lo forma se llama desde la antiguedad Willka Mayu , y el nevado de cuyos deshielos nace se conoce como Willkan Uta. El valle está íntimamente ligado con el culto solar, ya que la palabra willka es la mención quechua del dios sol, palabra que antecede en uso al más popular inti.
Se ha relacionado la leyenda sobre la fundación de la Gran Ciudad por los Cuatro Hermanos Ayar con las cuatro naciones. Según este mito, los Masca estarían representados por Manco Cápac (el héroe fundador), los Tampu por Ayar Uchu, los Mara por Ayar Kachi y los Quillke por Ayar Auca.
Uchu significa "ají", siendo esta planta, por clima y altitud, ampliamente cultivada en ese valle, y será el ingrediente principal para la sopa que esta noche nos calentará los huesos.
Fotografías cortesia de la Antropóloga Tatiana González
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

