El monólogo suele ser de una sinceridad terminante. No hay interlocutor con quien medirse. El diálogo suele ser de una cómplice sinceridad: en el mejor de los casos es tu palabra junto a la mia. Pero más allá del diálogo aparece ya el espectador y el testigo. La sinceridad se ha hecho imposible. Más allá del diálogo empieza la representación. Rafael Argullol

lunes, 27 de octubre de 2008

una hoja de vida en construcción


Si para todo escritor debe haber un biógrafo inglés, para cada artista qué???
como yo me conozco, le comenzaré a contar esta historia.

HOJA DEBIDA DE

DON JOSUÉ DE CARANTÓN Y SÁNCHEZ

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Nace en algún lugar de esta rojiza mancha, aunque de noble cuna, cosa que no se le nota y contrariamente a lo que comúnmente se dice de la gente VIP, no fue su caso "nacer en una humilde cuna". Estudiaba cuando le daba la gana, aunque de esa manera, terminó sus estadías en los "centros del saber", hasta obtener un título de Magíster. Trasegando por el mundo ha formado su sarcástica y cínica mirada sobre el mismo, los poetas malditos y los que no, le han ayudado a quitar el velo a muchas cosas. Sus amigos han sido sus paños de lágrimas, prestamistas y cómplices. Sus amigas y amores, su dolor de cabeza, dice que si hubiese sido gay, sería multimillonario.

 

Escéptico y aséptico hace de vez en cuando un tríptico. Ha expuesto bastante y por fortuna ha vendido poco, pues estudió arte y no mercadeo. Su obra se encuentra en las principales colecciones privadas de Colombia (sus amigos) y del mundo (otros amigos). Se ufana de hacer lo que quiere o le de la gana, aunque termine haciendo lo que le conviene. Ha viajado mucho, pero últimamente sus correrías han sido de trabajo, cosa que no le agrada mucho. Ha sido profesor universitario en varias cafeterías con aulas a los alrededores, y se le ha reconocido su labor docente en los círculos underground de la estética y la ética. Recibió en el 2006 el "Malparidito de oro" entregado por la asociación sinónimo de lucro Manitas Creativas.

 

Escribe cuando le solicitan, por ejemplo una hoja debida o cuando tenía que hacer algún ensayo, para el sábado. Pinta cuando el ocio lo deja y la locha no lo tiene aburrido. Deambula por la calles y toma vino con sus amigos para los que, a veces, cocina. Ya no va a inauguraciones, pues le parece que los asistentes forman parte de un decorado, y últimamente sólo va a lanzamientos de libros de amigos, pero no para que se lo regalen, los compra a crédito en la Interuniversitaria.

 

Adora el arte y detesta a los artistas y sus egotecas y actitudes cantinflescas. Toma fotos con su cámara digital, para aumentar su colección de imágenes como apoyo a su investigación en Culología y su Post doctorado en Lencería, y está convencido de que el hombre no ha ido a la luna.

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No todo final o comienzo de una historia es trágico, todo lo contrario, puede tener matices curiosos que lo tornen ridículo o tal vez vergonzoso. Si se tiene que comenzar por un orden cronológico les cuento que casi no sobrevivo a una “yelada” y antes de la escuela solo tengo comentarios de los conocidos y familiares que me cuentan una que otra anécdota, pero mi infancia fue feliz, es mas, casi perfecta. Jugué canicas, banquitas, escondidas, al papá y la mamá y al beso robado, situación que me ha costado desde aquellos años la no despreciable cantidad de 825 decepciones amorosas, 826 con la de ayer, todas con finales difíciles y en ocasiones traumáticos.

Aparte de eso he tenido 257 amores platónicos, los cuales sí terminaron muy mal, especialmente el último con Carla Bruni, que me dejó por un presidente francés. Después del destrozo y la demolición programada de mi corazón quedé liquidado, razón por la cual cada semana me enamoro perdidamente de mujeres que se cruzan por mi camino, hasta ver en la calle la siguiente amada, razón por la cual de manera unilateral, asumo mi responsabilidad y doy por terminado el compromiso.

Esto ha ocasionado que se construya una imagen de cánido chandoso entre el gremio de amigos, enemigos, pero especialmente entre las descendientes de Eva, pero no Eva Rey, tía buenona y rica, sino entre el genero que ha dominado la faz de la tierra en los últimos 30 mil años. Se me acusa injustamente de pretender expandir mi campo de acción a más de un cercado, muchos de ellos, con letreros como: “el perro muerde” o “si entra, es bajo su responsabilidad”, pero cursos de destreza en el Instituto de Lencería Joaquín Sabina, me han salvado el pellejo de cornudos energúmenos.

He sido un desencantado empedernido, pocas cosas me gustan, poco es lo que me agrada, tal vez sean debido a mi escepticismo, lo que no es más que un optimismo con información. Pero lo único seguro es que todas me gustan, y como dice el viejo y conocido adagio popular, con la comida no se juega, y más sabe el diablo por viejo que por diablo, esos son los sagrados alimentos. Como ya no creo en muchas cosas, sigo siendo iluso en creer en la gente, circunstancia que me ha dado mas de un dolor de cabeza, de esto ya hablaré largo y tendido, como se hacen las cosas deliciosas de la vida.

Me gusta cocinar como una estrategia de mercadeo corporativa, lo que se traduce en una carnada para el acceso a las féminas, la cual no ha variado sino en el menú desde el siglo XVIII, pues su eficiencia es del 99 % y no voy a ser el que se invente otra cosa. La especialidad de la casa es variable, pero casi todos los platos resultan ser sudados, y acompañados de vino, lo que da un cierto toque europeo a la faena, pero últimamente esta táctica está fallando, no obstante que el vino ha sido francés. ¿Será la sazón?

La experiencia docente tiene que ver mas con la oferta y la demanda que con un proyecto pedagógico, el cual solo se lleva a cabo en tareas dirigidas y personalizadas, lo que me ha permitido hacer unos aportes sustanciales al desarrollo de la educación en Colombia, por tanto reconozco sin temor a equivocarme que se ha capacitado a un número significativo de personas, en cursos dirigidos teóricos y prácticos, esto lo digo muy a pesar de que nuestra misión es: abolir los indicadores de gestión, ya que no es de caballeros hablar de lo realizado, por lo tanto reivindicamos al Alzhaimer como miembro de nuestra cofradía, pues él representa la cortesía y el olvido, elementos esenciales para manejar los códigos secretos de tan loable y poco reconocida actividad.

Como no creo en el arte, esta labor la realizo cuando algún marrano paga una módica suma de dinero por una de las obras que tanto tiempo me demanda y como es una cosa inoficiosa y absurda no hablaremos del tema, para no dale importancia.

El cine es una obsesión que realizo a diario, veo películas con semanas de anticipación a su estreno por las ventajas que ofrece el circuito undergrand de Morgan  Records, cinco o seis películas a la semana no caen mal, aunque en alguna ocasiones me encuentre con un bodrio típico de la meca del cine, pero en la medida de lo posible lo que veo es interesante, al menos para mi.

Como estoy siendo un poco trascendental contaré aquí una intimidad ya que la lucidez y la memoria hacen su aparición de manera intempestiva: para los principiantes, como recomendación, la disculpa de ir al cine es mejor en casa, con alfombra o tapetico roja, como dice el man de Palmitas, pues allí juegas de local y casi siempre se termina uno acomodando de tal manera que si la acción no se lleva a cabo, la fémina comenzará a dudar de tus capacidades como Adán, pues la película es lo de menos. Esto aplica para la pésima programación de los canales nacionales y el 80 % de los internacionales, sólo necesitas una cosa, subir el volumen del aparato, entiéndase esto por lo que se entienda.

Sobre la lectura, me encarreté desde hace meses con escritores que saben escribir y hacen parecer su oficio una cosa sencilla, sin pretensiones y sin el uso del lenguaje decimonónico, y colocando a la gran mayoría de los hombres de letras (El Acertijo, El Guasón caben acá) en una posición de pretensiosos y arrogantes, cosa que se acerca textualmente a la realidad. Los escribidores son personajes que creen y aseguran de que su papel en el mundo es fundamental y lo que no saben es que son solo mercenarios a sueldo de las gramáticas y las paquidérmicas academias de las lenguas triperinas. Y como afirma mi muy estimado amigo el Cesar, son unos intelectubbies.

Sobre mi país qué te podría contar, que es un PARA-iso, para los que no saben o se hacen, es una Medida de rendimiento y calidad selectiva en acciones que nuestro gobierno negará tener conocimiento, esa es mi tierra, Colombia ese lugar  tan vilipendiado y tan lleno de gente veya,  vriyante, jenial, hintelijente, onoravle, desINTERESADA, muerta de amvre, y con un solo ideal que su xelesion vaya a un mundial de fuvol, porque este es una ciencia social.

Con Bogotá como la Jerusalem del siglo XXI, ella y su mesías incluido serán la meca del turismo religioso, sectario y criminal, reemplazando a Israel en la selectiva y colateral matanza de pueblos menos favorecidos, siendo premiados al igual que los judíos, con el perdón y una buena vida en Miami Bitch.

Con tanto cerebro junto y con la competencia por competencias vilipendiada por tanta meritocracia, he tratado en la vida de no trabajar, pues eso no lo pagan bien, lo mejor ha sido estar ahí, dejando que pasen los días, los meses y los años, bajándole intensidad a las expectativas de la gente que con su mediocridad depositó en uno, pensando que si uno lo hacía, por inercia ellos recibirían las mieles de éxito y el triunfo, y lo único que recibieron fue un hipermercado donde todo se paga de contado.

Creo en las tesis y no en hipótesis, lo que en el fondo me da tranquilidad. Lo que no me tranquiliza es ver tanto borrego adocenado y lleno de frustraciones, buscando placebos en el más allá, cuando el más acá se ríe y llena sus arcas personales. Especialmente cuando se afilian a las franquicias en la tierra.

III

Viajar ha sido una de mis pasiones, aunque cuando de pasiones se trata prefiero apasionarme en los brazos o en la cama de alguna mujer, y les aseguro que he viajado desde que tengo uso de razón. Mamá y su camada deambularon por muchos pueblos, pues ella en su papel de telegrafista-telefonista trasegó con sus críos por buena parte del departamento de Boyacá y cuando la trasladaron a Cundinamarca, en Susa para ser exactos, nosotros permanecimos en Chiquinquirá por aquello del estudio.

Con mis amigos de colegio la aventura de irse como los protagonistas de Twain, sin haberlo leído aún, dejó en nosotros huellas que permanecen y se recuerdan en los esporádicos encuentros que tenemos cada tanto tiempo. Las pescas no tan milagrosas como las de estos tiempos eran plan semanal y de no haber sido por algún renacuajo o cualquier buen pescador nuestra reputación arrastraría todavía por la calle peatonal de nuestro pueblo.

Los paseos familiares a tierra caliente eran el tema vacacional, algún charco con paseo de olla como dicen en Antioquia era frecuente, las idas a los pueblos de moda otra tontería mas, pero así éramos felices. Entre trayecto y trayecto comer se volvió uno de los placeres más buscados, ir en ese plan, a tal cosa en tal parte, fue la forma que nuestros padres tenían para socializar y para que pareciéramos una familia, aunque pienso que no lo lograron.

Luego los viajes fueron por mi cuenta y riesgo, al igual que la comida. Suramérica el experimento que me dio las herramientas para guerrearme el mundo, Europa una locura y Estados Unidos la sobriedad. La comida se tornó en ese otro saber que me inquietaba y me permitía socializar con los demás desde otro punto de vista, no como lo hacen los chef viajeros de la tele, sino como un parroquiano más que camina por el mundo y está en desventaja.

La Italia es lo que mas marcó mi vida, sus gentes, sus lugares y su comida algo fundamental, de ellos aprendí a ser un sibarita y un buena vida, aunque eso a la plaga le moleste profundamente y reboten como la perra salchicha llamada envidia. Desde allí me ha importado un soberano cuatro letras, la opinión de los demás y sus frustradas pretensiones de asesores, no es que no escuche a los demás, lo que pasa es que no los oigo, pues lo que tratan introyectar cada vez que vociferan son sus mediocres cotidianidades y yo estudié arte y no psicología o trabajo social.

Las veces que he viajado me ha ido bien pues me permito vivir y experimentar con lo nuevo y lo diferente, aunque suene a discurso barato y de comercial, no tengo prejuicios ni se me sube lo coprológico al cerebro, tampoco poso de humilde pues esa actitud es única de los pendejos.

Cualquiera espera que en esta parte se narren las historias que he tenido por las ciudades, pueblos y veredas de este mundo, pero esa experiencia la tendré más adelante cuando esté sentado viendo trascurrir los días y las horas, por ahora eso forma parte de mi egoteca personal exclusiva.

De algo que quiero hablar si es de la putería y mamera que he tenido que soportar en salas de espera, terminales y aeropuertos, horas y horas leyendo revistas, mirando vitrinas, comiendo chatarra y puteando a lo que da, en este momento recuerdo con cariño a mis docentes en el postgrado de la Minoritary University, sin ellos no se qué hubiese sido de mi en ciertos momentos de la vida, a todos ellos gracias y mil gracias. No crean que esto es otra de mis típicas puteadas sarcásticas, lo digo muy en serio, y si no nombro a ninguno es por no ofender a los demás.

To be continued…

 

 

 

 

 

 



1 comentario:

Anónimo dijo...

Morgan Records jaja, buena esa cazador de féminas