El monólogo suele ser de una sinceridad terminante. No hay interlocutor con quien medirse. El diálogo suele ser de una cómplice sinceridad: en el mejor de los casos es tu palabra junto a la mia. Pero más allá del diálogo aparece ya el espectador y el testigo. La sinceridad se ha hecho imposible. Más allá del diálogo empieza la representación. Rafael Argullol

lunes, 11 de enero de 2010

Palmitas

San Sebastian de Palmitas

La Doctora y la Economista

Doña Amparo me regala anturios

Un chocolatico con quesito

Buscando orquideas

Doña Josefina nos sirve la sopa de blanquillo

Los dotores y el primo

Las dotoras y la prima

Camino a la finca de las primas

Ni me di cuenta

Los dotores de negro Doctors in black


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